jueves, 28 de junio de 2012

Minimalismo

Volver al útero, le contaba yo a una amiga. Madurar, me decía otro amigo. Un cambio que simbolice tu estadía actual en tu viaje eterno, me aconsejaba un gran amigo, cosa que pudiese recordar para siempre lo que esto ha de significar para mi. Un paradigma distinto que ofrece el día a día, un cerrar de ojos y la desaparición extraordinaria de todo sentido y que a la vez tome cada vez más fuerza es incomparable.
No sé si sean remolinos o el sonido mental de perspectivas cromáticas, lo cierto es que estos trances son los que más disfruto.
Viaje ultraterreno más allá del universo, tomar la tierra, mojarla, quedarse oliendo aquello por siempre, toda  la eternidad, somo un soplido de vientos cansados ya de tanto recorrer el mundo.
La introspección toma más sentido cuando notas en tu forma de andar un cambio. Pero hablo de un cambio real, un pensamiento sólo es la antesala a los hechos posteriores.
A veces me he de preguntar si las cosas que más complejas parecen son las que resuenan en la eternidad como consecuencias de presagios inexplicables y a la vez tan evidentes que cuesta hacerse el ciego. O también puede como no puede ser. Si hay algo que he sacado en limpio de todo este proceso es que todo puede pasar. Hasta lo impensado y lo aparentemente imposible. Como ligarte tanto a alguien y luego desligarte sin sentir nada y a la vez sentirlo todo. Una conexión no mundana, un significado distinto, un amor que no se encasilla en ningún libreto rosa ni mucho menos. Podría ser perfectamente esto lo que más marcaría mi estadía por aquellos lugares y sin duda alguna lo más curioso y excepcional.


Té para tres acompaña la segunda noche en que trato de escribir el relato, a ciegas quizás, o tal vez algo confusa. Un poco de miel no basta. El eclipse no fue parcial, y cegó nuestras miradas. Te vi que llorabas, te vi que llorabas por él... Un sorbo de distracción buscando descifrarnos, no hay nada mejor.
Hoy me siento mejor que ayer y sin duda mañana me sentiré mejor que hoy. Esto es un ascenso constante y ondulante en algo atemporal y sin embargo sucede a cada momento.
No sé si podría encontrar las palabras exactas para describir esa extraña sensación, ese presentimiento, como habría de retratar muy bien Cerati en Un misil en mi placard (versión unplugged para ser más rebuscados. La original simplemente me desagrada) pero prefiero intentarlo.
Veamos... mi amigo me dijo anteayer, mientras caminábamos tomándonos un café por la calle Miraflores, que había leído a Kierkegaard con Diario de un seductor y concluímos en que las cosas que no parecen ser nada concreto son las que más perduran, las más extrañas, las más conmovibles y las más estables dentro de su propia naturaleza inestable.
Personalmente creo algo así, son las que más te hacen reflexionar y más te hacen apreciar pequeños detalles.
También está el crecimiento personal cuando llega determinada etapa en tu "auge de sensaciones" como prefiero llamar a la juventud. Una montaña rusa, le dije a él. Hoy? hoy todo parece doler cada vez menos y el refugio espiritual parece ser una buena alternativa para ir escalando en esto que se llama madurar. Por lo menos así lo tacha la sociedad y esa es la percepción que me han inculcado a mí.
Como oveja extraviada creí perderme durante un momento, luego volví a tomar mi ruta y me adentré en mi hermético e impermeable círculo vicioso de deberes románticos. Sola y sin sentir la necesidad de alguien, sólo de caminar yo y dirigir mis pasos sin sentir obligación alguna de rendir cuentas de mi itinerario a nadie. Creo que durante aquello sonaba el tocadiscos mental (que a menudo nombro en mis relatos) con la canción   Lucky Man, 
"Felicidad, mucha o poca, es sólo un cambio en mí, algo en mi libertad. Oh, mi felicidad viene y va. Te vi mirándome, viéndome cada vez más afiebrada. Sólo sé en dónde estoy.
Pero, ¿cuántas esquinas debo doblar, cuánto tiempo tengo que aprender que todo el amor que tengo está en mi mente? Bueno, soy un hombre con suerte, con fuego en mis manos.
Felicidad, algo en mi propio lugar, estoy desnudo sonriendo, no siento la desdicha con quien soy.
Espero que me entiendas, tengo un amor que nunca morirá."
Creo que en lo que uno hace, uno proyecta, uno decide, se va haciendo más seguro de sí y eso se transmite de una forma hermosamente honesta a los que te rodean.
Sin pensarlo me dije que sería bueno darte a conocer ese mundo interior inentendible a muchos pero quizás atractivo para ti, alma en mil pedazos. Haciendo referencia al Lobo estepario, el teatro significa para mí un sin fín de emociones, un arte inigualable, en donde todo puede ser como no ser, un teatro mágico, simplemente. Y es cuando de manera extraña todo comienza a dar giros y comienzan a florecer sensaciones distintas. Tú fuiste una sensación completamente distinta a lo convencional, y el lenguaje del mundo comenzó hablar por nosotros. Cortázar no podría tomar más sentido para mí en todo el transcurso de esa maravillosa semana.
"Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos. Oh Maga, en cada mujer parecida a vos se agolpaba como un silencio ensordecedor, una pausa filosa y cristalina que acababa por derrumbarse tristemente, como un paraguas mojado que se cierra"
Los encuentros fortuitos eran curiosos y amenos, por lo demás. Era una conexión especial, una suerte de complicidad muda que cada cual sabía bien, más no podíamos dar por sentado cualquier idea. Vivíamos en la constante duda si realmente esto podría estar pasando entre ambos.
"Como no sabías disimular me di cuenta en seguida de que para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos."
Y creo que así fue, en efecto, como todo empezó a nublarse y de pronto éramos sólo tú y yo flotando en algo inestable y difuso a la vez. Éramos dos almas errantes en sintonía. Tú con tu existencialismo momentáneo y yo con mi aferro al hermetismo y configuración de mi mundo. 
Abrimos juntos las puertas de aquello y nos paramos bajo nuestros propios umbrales, y sólo pude ver un halo de luz traspasando la puerta. Tú quizás viste un poco más, pero fue por descuido mío, o puede ser por incentivar a la curiosidad del mirón, como suele llamarse.
Prometimos un arranque de libertad mutuo que estalló en una mezcla de sentimientos fuertes que terminó por ahogarnos a los dos en la imposibilidad de transformarlo en algo más concreto, como merecía el asunto, sin segundos planos, sin dudas, sin temores absurdos ni niñerías extrañas.
Creo que fue la señal más clara de que había algo que nos unía demasiado, y era el amor por la madre naturaleza. Quizás no lo llamaste tan ornamentado, pero en el fondo sabes de lo que hablo cuando cito ese adjetivo y cómo nos hace crecer una mirada a lo más profundo del alma máter.
Tu propio vaivén y el mío dibujaron una muralla entre ambos, una muralla con lápiz grafito y colores tristes. 
"Era duro renunciar a creer que una flor puede ser bella para la nada; era amargo aceptar que se puede bailar en la oscuridad."
Tomar el camino del deber hacer resultó que modificó las piezas del juego más de lo previsto.
"De muchacho, en el café, cuántas veces la ilusión de la identidad con los camaradas nos hizo felices. Identidad con hombres y mujeres de los que conocíamos apenas una manera de ser, una forma de entregarse, un perfil."
Y mientras sonreía tristemente aquellos días, recordé que Cortázar también había previsto los peores miedos que han de atormentar al ser humano, que se refugia en la introspección. Oh, introspección...
"... a lo mejor tuve miedo de que leyera en tu mano alguna verdad sobre mí, porque fuiste siempre un espejo terrible, una espantosa máquina de repeticiones, y lo que llamamos amarnos fue quizá que yo estaba de pie delante de vos, con una flor amarilla en la mano, y vos sostenías dos velas verdes y el tiempo soplaba contra nuestras caras una lenta lluvia de renuncias y despedidas..."
Un ir y venir de ambos, un no saber qué querer y un saber qué querer y no poder entregarlo como uno realmente quisiera. Querer querer querer, y yo quería, pero quería saber qué realmente quería en mi vida. Encontrarme, fortalecer mi mente, divagar en lo mío, estabilizar mi hermetismo yo, pensá vos lo tuyo habrá dicho un loco argentino. Y estábamos cada vez flotando más y más alto, y todas las canciones eran tú y te quería más que nunca y había algo que no encajaba en las muchas piezas que nos dispusimos a ordenar. Quizás el mundo quería que cada uno buscara la pieza faltante, quizás nunca la encontráramos y sólo fuésemos dos números primos tan próximos y tan frágiles a la vez que podían alejarse cada vez más de su destino incierto.
Incierto era lo nuestro, eso era lo que más emocionaba de todo. Era un órbita deliciosamente cruel y hermosamente única.
"Pero habría que vivir de otra manera. ¿Y qué quiere decir vivir de otra manera? Quizá vivir absurdamente para acabar con el absurdo, tirarse en sí mismo con una tal violencia que el salto acabara en los brazos de otro."


Cortázar me taladró hondo con unas cuantas frases célebres de mi libro predilecto
"Lo que a vos te molesta es la legalidad en todas sus formas, en cuanto una cosa empieza a funcionar bien te sentís encarcelado"
Mi miedo al compromiso de a poco empezó a cambiar su rumbo, todo en cuanto te conocí y cómo te conocí.
Me dejaste ser libre, me dejaste vivir ese maravilloso tiempo todas las sensaciones que pude experimentar alguna vez con alguien, emocionarme hasta lo más profundo, hablar el mismo idioma, compartir la increíble emoción de una canción, que no hace más que reflejarme a mí misma. Me regalaste el lugar que siempre imaginé cuando niña al cerrar mis ojos, me abriste unas cuantas ventanas hacia la perdición misma de la locura intelectual, arbórea, espontánea. 


"¿A vos no te pasa que te despertás a veces con la exacta conciencia de que en ese momento empieza una increíble equivocación?."
La equivocación tremenda de no hacerte llegar a una isla, pero tampoco era el momento de que tocaras tierra. Sería injusto para mí.
"Me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado."
"no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa."


Y es que en el momento justo en que me preguntaste si aquello era un adiós algo taladró hondo en mí, me volví una piedra y decidí hacer que esto no existió, que fue una ilusión que cada uno creyó que era y no fue.
Pero no podía. Fuiste demasiado importante para mí y para lo que soy ahora. Uno nunca sabe cuando llega el momento del cambio, pero llega, así de simple, y el mío llegó cuando saliste de mi vida a reordenar tus asuntos.
La esencia nunca cambia, dicen por ahí, y yo no me opongo a tal idea. Lo que sí, es que por medio de unos sonidos minimalistas, junto a pianos tristes y tazas de café y té verde, me encontré a mi misma de una forma única.
No me costó asumir tu partida, ambos fuimos parte de aquello, más sí me costó asumir que no podríamos ser lo de antes, que fue una época justa para retomar un rumbo distinto, vaya a saber uno si el camino se cruza nuevamente y llegas con una visión de mundo totalmente opuesta a la que me hiciste saber, mientras en mí crece la sensación de espiritualidad al máximo esplendor, donde todo se vuelve mundano y te dedicas sólo a sentir lo mágico de las acciones.
Y es una etapa de cambios, de vientos nuevos. Hace poco me contaste lo de tu idea social y yo no quise comentarte que algo ocurrió, una extraña sensación, un presentimiento. Pero mis viajes son una ráfaga de sucesos interminables en los que resuena tu extraño paso por mi mundo, como un fantasma en carne y hueso, como lo más sin sentido y a la vez más metafórico de la existencia.
Glósoli, Planet Earth, Saeglopur.
Mi mente se fortaleció, subí un poco más la montaña de vida que constantemente busco escalar. Ya no somos los de antes, quizás ese era el sentido que tomó todo: ser alguien distinto.
Hoy camino segura frente a todo, segura en que puedo lograr todo si me lo propongo, altura de mira, opinión, carácter, autoestima sin caer en un egocentrismo absurdo de ilusionarse por ser perfecta. No, no lo soy, pero estoy feliz con ser quien soy. Me abriste los ojos, ahora siento algo demasiado hermoso, como si todos los colores del ocaso hablaran a mi corazón y yo estirara los brazos al horizonte recibiendo los buenos vientos que vienen por nuestros lados. Espero estés abrazando los tuyos, espero que cortes de a poco la maleza, espero que en la intersección de las rutas haya una caja de pandora cumpliendo la ilusión que ambos creímos poseer.






















lunes, 25 de junio de 2012

El doble discurso - Los edukadores


                              



Vivimos en una sociedad donde el idealismo queda relegado a ciertos sectores, sectores que históricamente han cambiado el curso de la historia y transformado la realidad con su propio pensar, inquietudes y sueños.





Se ha de preguntar entonces cuál es el fin de cuánta revolución se haya gestado en el correr de los tiempos. De qué serviría entonces todo el afán por cambiar la estructura social desde su origen si son pocos los que toman la batuta para lograr una vuelta de tuerca entre la población.
El idealismo, señores, es la cuota que mantiene viva la llama de la esperanza para lograr una sociedad más justa e igualitaria. Lo anterior es muchas veces visto como “comunismo”, término manoseado un sin fin de veces  cuando se toma con fuerza la idea revolucionaria, pero es preferible pensarlo más allá de colores políticos: es el sueño de quienes logran mirar más allá de lo propuesto por unos pocos y creer que juntos se puede lograr algo distinto. Suele relacionarse también como un “pensar con el corazón” o “ser poco racional”.
Aquí influyen otros factores relevantes en cuanto al sentimiento de libertad y conciencia social se refiere. Si miramos hacia el pasado (y si también nos detenemos en algunos hechos concretos del presente) todo este “florecer de ideas revolucionarias” nace en el corazón de gente joven. Señalemos algunos casos: Los Hippies en los 60’, como una contracultura, una “nueva izquierda”, un quebrantamiento de las ideas convencionales de la sociedad de esos años en miras a un cambio drástico tanto artístico, político y cultural, que busca una identidad que refleje las ganas de cambiar su situación actual (contexto guerra de Vietnam). No es menos señalar también la Revolución Cubana, en donde son líderes jóvenes y carismáticos los que lograrán transformar la realidad de su país, teniendo como frente un ferviente deseo de justicia y libertad por su pueblo. (Aunque luego se vería la parte negra de tal idealismo)
La pregunta es por qué es gente joven la que engendra esta revuelta colectiva que mueve masas, corazones y trastornos a los altos mandos.
“Los Edukadores” (película Alemana, 2004) es un testimonio audiovisual evidente de los tiempos que vivimos hoy y que hemos vivido siempre.
El anarquismo es una semilla sembrada en cada una de las personas, sea consciente o no. Suele verse actualmente como algo negativo y utópico, pero lo cierto es que es la antesala de desligarse de las cosas mundanas y pensar por uno mismo, si se quiere ver de una forma metafórica. Es ir contra los cánones establecidos y abrir la puerta a una revolución mental, una inquietud que surge cuando se pronto nos percatamos que algo anda mal y hay que remediarlo.
Ese anarquismo es reflejado vivamente por Jan y Peter, quienes por medio de actos simbólicos (y podríamos llamarlos también poéticos) pretenden “educar” a la gente que ha perdido la noción de lo netamente importante y que ha condenado su vida al consumismo, materialismo y el dinero. Hacen notar que hay gente que sufre en el mundo a causa de las injusticias relacionadas con el dinero, causa de todas las desigualdades y que en la actualidad rige muchos aspectos que para la mayoría de la sociedad, ciega a estos hechos, pasan desapercibidos.
Es importante también la figura de Jule, una muchacha que representa la desdicha de vivir encadenada a una deuda producto del materialismo y la falta de sentido humano de quien posee más. Una realidad conocida por muchos pero muy pocas veces denunciada, lo que hace notar que esta sociedad, cada vez más ciega, es culpable también de sus propias desgracias, al no hacer nada por remediarlo.
Pero ella también tiene una voz para reclamar por sus derechos y por lo que le parece indignante, (para ello hago referencia a la escena de la protesta en la calle en contra de la explotación de niños de una reconocida marca deportiva), pero más llamativo aún resulta el hecho de que en todas las causas que parezcan justas, las autoridades, fuerzas especiales, gente de alto rango, etc. silencie todo aquello y lo disfrace nada más que de “desórdenes en la vía pública”.
Estos tres personajes tienen ideas muy parecidas, es la juventud misma tratando de cambiar el mundo, dándose cuenta de que hay algo que no funciona bien y si no se toma la iniciativa, pues nadie lo hará.
Pues, bien, ahora hago referencia al otro punto importante de este ensayo y al personaje característico de esta película y de la sociedad en general: el doble discurso y su representación misma en la figura de Hardenberg, un millonario aparentemente sin corazón que tiene encadenada la vida de una muchacha simplemente por un automóvil que no vale más que como “otra cosa más” en su vida.
Luego de que las cosas no salieron como se pensaban (y fue precisamente por la irresponsabilidad propia de los jóvenes) y ocurre el secuestro, se dan cuenta de que este particular personaje esconde tras sus gafas un corazón idealista, de que su pasado es el mismo presente de la juventud, llena de sueños, ideales, lucha  y conciencia social. También quiso cambiar el mundo, también alzó la voz por una sociedad más justa.
¿Qué ocurrió? ¿Qué pasó?
Es la respuesta que se viene oyendo desde hace tiempo. O faltan convicciones o falta concretizar tales ideas. O puede ser incluso el mismo argumento que él da cuando los edukadores le preguntan qué ocurrió que se transformó todo.
“Si tienes menos de 30 años y no eres comunista no tienes corazón... y si tienes mas de 30 y lo sigues siendo... no tienes cerebro...” Palabras citadas de Churchil.
Si, es conocida esa historia, y varia gente concuerda en que toda aquellos que tienen una causa justa y un puño que levantar, se aburguesan luego cuando trabajan y ganan su sueldo. Y se olvidan de aquella causa justa y el puño en alto.
Triste pero cierto. Y lo más duro es que cuando cambia esa forma de pensar y la vida se rige por lo material e intrascendente, comienza el ser humano hacerse cada vez menos persona. El final de la película demuestra eso: por más que uno trate, hay gente que nunca cambia. Por más que uno persuada con buenas intenciones, palabras bonitas y bien decoradas, lo que realmente hay detrás de todo aquello nunca es posible observarlo bien y detenidamente más que con actos mismos. Y es que la gente es tan engañosa y ciega a la vez que esto seguirá dando vueltas en círculos, infinitamente, todo a causa del dinero y lo que la gente puede llegar a sentir por él.

Es el doble discurso de una sociedad dañada, es el por qué de que la revolución verdadera ahora parezca algo tan lejano y efímero.
Entonces habrá que abrir los ojos y lograr que ese espíritu efervescente de la juventud no se lo lleve el polvo y la opresión de quienes alguna vez lucharon por la misma causa.

sábado, 23 de junio de 2012

Un dialecto ambiguo.

Por lo que el mundo da vueltas y vueltas con todo lo que he conocido.
Si cada hombre dice todo lo que puede, si cada hombre es cierto.
Si todo lo que dijo fue convertido en oro... si todo lo que soñaba era nuevo.
Euros, After Ventus, Boreas, Zephyrus, Africus...

lunes, 18 de junio de 2012

Terapia

Tal vez juguemos toda la vida aquí, donde la fixia no pueda batir. No morirá lo que debe sobrevivir a una terapia de amor intensiva.


Si algo está enfermo, está con vida. Lo que tus labios no puedan besar, se esfumarán y no escucharás más palabras lascivas en la terapia de amor intensiva. Intensiva...
Lo sucedido nos lastima, nuestro pasado nos suele matar. Credulidad...


Soda Stereo

jueves, 14 de junio de 2012

De idealismos y perfecciones



Hay algo que busco en el rostro de un ser anti idealizado por mí, con esa intención tan perversa y a la vez tan contradictoria, tan de lujos irrisorios, tan inconstante como el sentir mismo.
Ahora escucho unos temas en piano, y mi desesperación aumenta cuando me percato que he de luchar diariamente con mis propios demonios y querer envolverme en un torbellino de arena y sed, poderosa e innegable de ser. El piano es, sin duda, la expresión misma de mi interior. Un interior que está más inconsistente que nunca.
Bien, he de revisar de letras y unos cuantos asuntos, más eso no ayudaría a encontrarme verdaderamente con la justificación de mis actos y me haría regresar al mismo círculo cargado de vicios y vaivenes espectrales. Como todo, como la nada misma, como un sin sentido de la metáfora. Inentendible como este relato a un lector ajeno a la personalidad del narrador.
Tratando de ordenar ideas, si, en eso estoy. Es tarea constante de mi introspección. Sobre todo ahora, en que gobierna en mi estado anímico una suerte de desesperación exasperante que se apacigua cuando escucho el sonido armonioso de un piano. Ese piano melancólico, en que cada dedo traduce la interioridad, el sentir a flor de piel de mil emociones. 


Un cuarto encerrado, una taza humeante de té de fruta. Escena en blanco y negro, una cama deshecha de cursilerías y palabras baratas. El brandy, las pastillas, el humo de un minúsculo cigarrillo a punto de consumirse por completo completan la perspectiva perfecta de una historia inconclusa. La melodía cadenciosa de un amanecer sin rumbo, de sábanas marcando siluetas, el piano y el piano y un caramel mochiatto en una atmósfera de un París lluvioso, desenfrenado. Cabellos sueltos en un rincón de la habitación, zapatos bajo la cama, el cielo partiendo en dos mi alma y tu alma, y no queda más que acurrucarse con una frazada y cerrar los ojos esperando un perdón divino de nubes, relámpagos, sueños quizás.
Llegaste aquella noche con un periódico bajo tus brazos, mojado a más no poder y con una sonrisa triste en tus labios, mientras yo leía a Huidobro en medio de alteraciones nerviosas inconsistentes. De pronto tu voz se tornó algo álgida y me señalaste unos papeles rotos en medio del silencio. Había un infortunio inminente entre ambos, algo no dicho en palabras pero expresado en el aire, ese aire que muchas veces me contaste que fue tu amigo y dueño de tu inspiración. No habría de cortarte el aire pero si habrías de presentármelo otra vez para acurrucarme frente a la ventana empañada por el frío sólo con un vestido y un amor de antaño sobre mi piel.
Y los cabellos sueltos se movían al compás de Dream of Flying, por si acaso fuera ese París repentinamente misterioso dueño de la poesía más hermosa. O en el peor de los casos, fuera toda una ilusión y de pronto París se tiñera de verde y crecieran los lagos y se desvirtuara toda la vorágine bohemia existente en esa reducida habitación.
La frazada ya no tapaba ninguna tranca que el crisol sentimental pudiese albergar, más eso en tiempos modernos no influye de sobremanera en el actuar humano, y los dedos ya no concebían indicio alguno de obediencia frente a lo convencionalmente establecido. Rudimentario era el calzado, místico era lo que reinaba entre el dormir de tu ensueño, con tu mejilla descansando sobre hojas de papel manchadas con tinta y un poco de cenizas. 
El aspa de un molino puede ser la vuelta al origen que todo lo marca y de todo dispone, más los vasos vacíos al lado del tocadiscos hablarían por su cuenta y el olor a ilusiones terminaría por asesinar aún más el espíritu viajero que cada uno asumía como suyo. No habría un molino ni menos aspas que girar. Habría un pequeño percance que no nos molestaríamos en resolver pero si en asumir y dejarlo fluir. Pronto ya te irías mientras yo tomaría mis medias, me mirara al espejo y contemplara el efímero reflejo de unas gotas en la ventana. Quizás fuimos gotas sin darnos cuenta. Quizás fuimos inconsistentes y dispersos, pero queriendo buscar forma en un lugar diseñado para el encuentro fortuito de las almas. 
Como una cámara análoga, traté de recordar esas tres pequeñas gotas en el baúl fotográfico de mi memoria, mientras me disponía a servir un café para seguir con el toque de inspiración en aquel rincón sediento de reflexiones. Sólo pedí borrarte de mi vida por un instante para tener que sólo ver mi lado de la vereda y no el tuyo. Aquello puede parecer un mero intento de egoísmo forzado y no me molestaría en admitirlo si así fuese realmente, pero he decir que las melodías ahora suenan más sensatas con tu ausencia presencial, aquí en el cuarto, mientras de espalda siento tus movimientos ligeros tratando de vencer aquella maldita pared construida por las calles de una ciudad cegada por el recuerdo.


Cuando humea el café todavía, tu figura cierra lentamente la puerta, mis pies tocan apenas el suelo, y todo lo que soy se resume a cerrar los ojos e imaginarme el más bello paisaje en algún lugar remotamente desconocido. Y golpeo cada vez con más fuerza las teclas lívidas del piano en aquel rincón, mi rincón, componiendo un matiz que logre recopilar cada minuto en que me sentí flotando en recuerdo vagos junto a tu perecedera figura. Frunzo el ceño, estrecho mi boca y el pedal es uno sólo conmigo.
El sólo hecho de creer que si abro los ojos todo desaparece, me hace aferrarme más a este hermoso estado del ser y no ser, del sentir y extrañar, del dejar el mundo que más amo para aterrizar de lleno a lo convencional. Y no, lo cierto es que lo convencional suele ser para quienes han perdido la noción del explorar una nueva ruta. Una repulsión a los cambios, a un viento de cambio. 
Y es justamente ese viento que trae hojas nuevas el que me produce una portentosa sensación de saciedad frente a todo lo que ocurre fuera de mi mundo ultraterreno. Me llena de una angustia apremiante, me alegra, me asombra, me hace sentir que estoy más viva que nunca. 
Es hora de que dejes entonces aquel periódico mojado y yo deje de vanagloriarme por logros que recién comienzo a comprender que son sólo consecuencias ilógicas de acciones mal elaboradas. Puede que esta noche toques la puerta con un ramo de rosas, puede que llegues con un hacha a deshacer todo con lo que he construido mi propio muro o puede que sólo recién comprendas que la tercera gota de lluvia es la que junta a las otras dos. Sólo habré de mirar y admirar fascinada tu cara de compresión frente al mundo, mi pequeño mundo, mi escritorio, mis tazas, mi cámara y mi interioridad.


Así es y será la historia que yo construiré con mi melodía cadenciosa, como un suplicio de mil demonios que recién ahora puedan concretarse y ser fieles al legado que cada uno de ellos tenga en el mundo, mundo que hoy es mi París, tu París, nuestro París.

miércoles, 6 de junio de 2012

Retrato permanente

La fotografía es ese arte magnífico que logra conmover, mediante la captura de la realidad instantánea, emociones y perspectivas.
Arte, arte en todos lados.






sábado, 2 de junio de 2012

Burbujas de amor



Tengo un corazón
Mutilado de esperanza y de razón
Tengo un corazón que madruga donde quiera
¡ay!
Y este corazón
Se desnuda de impaciencia
Ante tu voz,
Pobre corazón
Que no atrapa su cordura

Quisiera ser un pez
Para tocar mi nariz en tu pecera
Y hacer burbujas de amor por dondequiera
Pasar la noche en vela
Mojado en ti

Un pez
Para bordar de cayenas tu cintura
Y hacer burbujas de amor baja la luna
Saciar esta locura
Mojado en ti

Canta corazón
Con un ancla imprescindible de ilusión
Suena corazón
No te nubles de amargura

Y este corazón
Se desnuda de impaciencia
Ante tu voz,
Pobre corazón
Que no atrapa su cordura

Quisiera ser un pez
Para tocar mi nariz en tu pecera
Y hacer burbujas de amor por dondequiera
Pasar la noche en vela
Mojado en ti

Una noche
Para hundirnos hasta el fin
Cara a cara
Beso a beso
Y vivir
Por siempre
Mojado en ti


Burbujas de amor - Juan Luis Guerra