domingo, 13 de noviembre de 2011

Discurso de la metáfora.

Vuelo de la madriguera, un halcón planeando caer y deshacer a su antojo, una tipa con pinta extraña tecleando inventos de mala configuración y un espectro ante sus ojos cual sol marchita la avena que nunca comió.
Suplántame, no creas que por ser extraño ha de ser incompatible.
Excávame, suave y lentamente, para encontrar algo de lo que me sienta orgullosa de mostrar al mundo.


Papel picado sobre el tejado, tal como una campaña política diciendo las mismas mentiras y prometiendo hasta lo más utópico. El ritmo inconfundible del rebote de una pelota de pin pón, una señora con su hijo y el pasto con el agua, fluyendo todo a la vez. Y una tipa con pinta desordenada mirando desorientada sus pies, como si fuera lo único que la atara a la tierra, como si mejor las cosas fueran cuando modificaba en sus pensamientos las delirantes consecuencias de todos sus actos.
Cae, lentamente, para poder sacarte una fotografía en el momento justo en que tus pies toquen el suelo, te cantaría una canción quizás, o te miraría casi taladrándote, pero nunca a medias, nunca dejando mi trabajo incompleto, en tal caso, me decepcionaría de mi misma y de mis múltiples azares y antojos.


La parábola ondeante del chorro de agua saliendo por la manguera, de a poco el sol se corre y deja a su paso una sombra fresca, colores llamativos y el canto de los pájaros que salen a tomar el fresco. Telón irreversible se dice por ahí, todas las historias terminan igual. Algunas son discordantes y te llaman a una gloria que cierta gente llama "buena onda", un final poca veces visto y hacen parecer al individuo un verdadero ser "maduro y elegante: digno de admirar" como si la historia fuera a retratarlos en algún diario o revista y como si alguien por casualidad recordara su nombre. Y hay una tipa mirando al cielo, formando imágenes mentales con las formas de las nubes, con el pelo cobre al sol, castaño a la sombra, ojos entrecerrados y pensamientos difusos. Cree que en la naturaleza encontrará las respuestas al por qué de tantas cosas, o podría no encontrarlas, lo que generaría una aporía interna angustiante y compleja. No le aproblema mucho el qué dirán de su aspecto, más sí le importan las sensaciones ajenas. Algún día cambiará el mundo y ella lo sabe, ese día habrá podido descifrar el lenguaje de la tierra.


Dejarlo todo atrás, dicen siempre lo mismo, hasta yo lo digo, y cómo aplicarlo? una piensa y piensa hasta dónde la mente puede ver la realidad de las cosas, ahí donde lo lindo muchas veces termina y viene ese fiasco en tu vida que te devuelve la mirada seria, ceños fruncidos. 
Por ahora una bocanada de aire andaría bien, una caminata a pies descalzos y tú y tus mil instintos. Tú y tus muchas canciones. Tú y mi inspiración, sembrando un conjunto nuevo de especies desaforadas por conocer el entorno, para luego extinguirse en la clandestinidad, a su propio antojo.
De esconderse en lo subversivo, en los puños tiritones que reclaman revolución. Yo digo una revolución interna, un Gabriel García Márquez hablando de el realismo mágico y ya estás viendo todo amarillo. Una superficialidad extrema, un mirando la vida mientras todo pasa.


Una tipa con pinta de nada mirando la nada en un punto donde la nada existe y todo se desata.







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